Muchos años lleva Angel
Corral ligado a la pandereta. Este humilde instrumento ha sido su compañero
fiel durante décadas y en sus manos ha cobrado voz, acompañándole en casi todo
su periplo musical.
Angel
“el sastre” –esa
fue su profesión- nació en 1930 en San Pedro de Foncollada pero muy pronto se
trasladó a Cistierna. A los 22 años ya
puso de manifiesto sus inquietudes musicales en el coro parroquial que dirigía
Ulpiano, de Modino. Luego tocó el laúd en una rondalla del pueblo y más tarde
se incorporó al Coro San Guillermo, cuando Joaquín de Prado creó esta
formación, hace ya más de medio siglo.
Angel
Corral ha movido el aire con su pandereta mientras entonaba con
voz firme la melodía, la misma firmeza con que agitaba su mano y convertía la dócil
pandereta en orgulloso instrumento hasta hacer de las dos, una.
Conocido en toda la comarca por haber sido el hacedor de
muchos de los trajes que lucieron los mozos pintureros del contorno, ha
manejado aguja y tijera con la misma habilidad que la pandereta, y con la misma
mano respondía desde el interior de su establecimiento al saludo de los transeúntes.
Y esas manos son las que ilustran la portada del
libro-recopilación que le entregaron sus amigos y compañeros del Coro San
Guillermo como reconocimiento a su labor en la formación musical y al cariño que
les ha regalado.
La música ha sido siempre parte importante de su vida y a
ella le dedica aún hoy parte de su tiempo, acudiendo cada semana a amenizar las
misas en la Residencia de Ancianos de Cistierna, poniendo su voz y el sonido de
su pandereta.
Angel “el sastre” se ha jubilado de la aguja
pero nunca ha querido jubilarse de la música. Ni de la generosidad y los
afectos.
| Las manos de Angel Corral, siempre unidas a la pandereta, hasta hacer de las dos, una |

No hay comentarios:
Publicar un comentario