jueves, 28 de agosto de 2014

V ENCUENTRO ANUAL. EL HOMBRE QUE HACE CANTAR A LA PANDERETA (y II)

Angel Corral en algunas de las últimas celebraciones de los antiguos miembros del Coro San Guillermo. Arriba, a la derecha, junto a su mujer, Amor; debajo, con su sobrino Nacho. Abajo a la derecha, junto a Joaquín de Prado. Arriba, a la derecha, portada del libro-recopilación que recibió durante el homenaje


Muchos años lleva Angel Corral ligado a la pandereta. Este humilde instrumento ha sido su compañero fiel durante décadas y en sus manos ha cobrado voz, acompañándole en casi todo su periplo musical.

Angel “el sastre” –esa fue su profesión- nació en 1930 en San Pedro de Foncollada pero muy pronto se trasladó a Cistierna. A los 22 años  ya puso de manifiesto sus inquietudes musicales en el coro parroquial que dirigía Ulpiano, de Modino. Luego tocó el laúd en una rondalla del pueblo y más tarde se incorporó al Coro San Guillermo, cuando Joaquín de Prado creó esta formación, hace ya más de medio siglo.

Angel Corral ha movido el aire con su pandereta mientras entonaba con voz firme la melodía, la misma firmeza con que agitaba su mano y convertía la dócil pandereta en orgulloso instrumento hasta hacer de las dos, una.

Conocido en toda la comarca por haber sido el hacedor de muchos de los trajes que lucieron los mozos pintureros del contorno, ha manejado aguja y tijera con la misma habilidad que la pandereta, y con la misma mano respondía desde el interior de su establecimiento al saludo de los transeúntes.

Y esas manos son las que ilustran la portada del libro-recopilación que le entregaron sus amigos y compañeros del Coro San Guillermo como reconocimiento a su labor en la formación musical y al cariño que les ha regalado.

La música ha sido siempre parte importante de su vida y a ella le dedica aún hoy parte de su tiempo, acudiendo cada semana a amenizar las misas en la Residencia de Ancianos de Cistierna, poniendo su voz y el sonido de su pandereta.


Angel “el sastre” se ha jubilado de la aguja pero nunca ha querido jubilarse de la música. Ni de la generosidad y los afectos.

Las manos de Angel Corral, siempre unidas a la pandereta, hasta hacer de las dos, una

No hay comentarios:

Publicar un comentario